
La administración del presidente Donald Trump intensificó los controles sobre el transporte de carga en Estados Unidos con una operación que combinó inspecciones de seguridad vial y verificación del cumplimiento de las leyes migratorias. Las autoridades aseguran que el objetivo es reducir los riesgos en las carreteras y combatir el fraude dentro de la industria del transporte.
Durante tres días, agencias federales y estatales participaron en la segunda fase de la Operación Highway Shield (Escudo de Carretera), un operativo liderado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Transporte (USDOT) que se desarrolló en Illinois, Indiana, Iowa y Ohio.
De acuerdo con el balance oficial, las inspecciones dejaron 766 conductores y vehículos comerciales fuera de servicio por incumplir las normas federales de seguridad, 51 personas detenidas por presuntas violaciones migratorias, 86 arrestos relacionados con otros delitos, 36 sanciones por no cumplir el requisito del dominio funcional del inglés y la recuperación de cerca de un millón de dólares en carga reportada como robada.
En una publicación en la red social X, el secretario de Seguridad Nacional afirmó que más de 800 camioneros peligrosos fueron retirados de las carreteras, una cifra que incluye el balance general presentado por la administración tras concluir el operativo.
Conductores con licencias y estatus migratorio bajo revisión
Entre las personas detenidas se encuentran 21 conductores que portaban licencias comerciales para no residentes emitidas por California y Nueva York, las cuales ahora son objeto de revisión por parte de las autoridades federales.
Según el Gobierno estadounidense, el operativo busca detectar casos de fraude en la obtención de licencias comerciales, conductores sin autorización legal para trabajar en el país y personas que representan riesgos para la seguridad vial.
El requisito del inglés vuelve a estar en el centro del debate
Uno de los aspectos más comentados de la operación fue la aplicación estricta de la norma federal que exige que los conductores de vehículos comerciales tengan un dominio funcional del idioma inglés.
La legislación establece que los camioneros deben poder leer señales de tránsito, comprender instrucciones de seguridad y comunicarse con los agentes durante una inspección en carretera.
Como resultado de los controles, 36 conductores fueron retirados de servicio por no cumplir este requisito, una política que la administración Trump ha decidido aplicar con mayor rigor.
Una estrategia más amplia
La Operación Highway Shield hace parte de una política más amplia del Gobierno de Estados Unidos para reforzar los controles sobre la industria del transporte de carga.
En los últimos meses, las autoridades federales han anunciado investigaciones sobre escuelas de formación para conductores comerciales, revisiones a licencias CDL emitidas a conductores extranjeros y mayores controles para verificar que quienes operan vehículos pesados cumplan con todos los requisitos federales.
La posición del Gobierno
Tras presentar los resultados, el secretario de Seguridad Nacional aseguró que permitir que personas que no cumplen los requisitos federales conduzcan vehículos de carga representa un riesgo para la seguridad pública.
Por su parte, el secretario de Transporte, Sean Duffy, afirmó que la prioridad de la administración es garantizar que únicamente conductores calificados operen camiones comerciales en las carreteras estadounidenses.
¿Qué significan estos resultados?
Las cifras oficiales confirman que durante el operativo fueron detectadas infracciones relacionadas con seguridad vial, requisitos para conducir vehículos comerciales y presuntas violaciones a las leyes migratorias.
No obstante, los datos corresponden exclusivamente a los hallazgos de esta operación y no permiten concluir que todos los conductores inmigrantes o todos los inmigrantes en situación irregular representen un riesgo para la seguridad vial. La Operación Highway Shield se enfocó en inspecciones específicas y en la aplicación simultánea de normas de tránsito, transporte y migración.
Con este tipo de operativos, la administración del presidente Donald Trump mantiene una de sus principales líneas de acción: fortalecer los controles sobre el transporte comercial y reforzar el cumplimiento de las leyes migratorias como parte de su estrategia de seguridad nacional.